Claro que tengo miedo

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Hace ya unos cuantos años, había iniciado una secuencia de entradas referidas a los sueños, durante el mes de septiembre.

Y es que después de tanto hibernar, y recrearme a mí misma durante un largo invierno, después de podarme hojas y ramas, sentía que septiembre me sonreía con fuerza con sus soles abrigados y los brotes por doquier.

Septiembre… ¿me de los sueños?

Con el tiempo, centré mi trabajo en la confección de agendas temáticas, de las que me siento feliz y orgullosa porque muchas personas me contaron que su vida cambió al conocer y usar eso que hago.

En tales agendas, sin querer, cambién de septiembre, a febrero. Febrero, el mes de los sueños. Septiembre, mes de… florecer.

Y justo ahora, me siento en ambos momentos a la vez: animándome a soñar en grande, y a la vez, sintiéndome “bastante” fuerte como para llevar adelante mi sueño.

Me siento insegura, aterrada… Tengo potencial, lo sé, pero mi fronterizo me dice al oído que mi miedo me va a frenar, que otra vez me pondré palos en la rueda. Que nuevamente no voy a lograrlo…

Pero recuerdo que no tengo opción. Que es lograrlo, o hundirme. Y por eso sigo adelante. Gimiendo por dentro, desangrándome. Con miedos que no dejo que nadie más vea, porque nadie más comprende.

Todos te dicen “no tengas miedo”. ¿Cómo no tenerlo? Claro que lo tengo. La cuestión no es tener miedo o no. La cuestión es cómo luchar contra el miedo, cómo mitigarlo, cómo reducirlo a cenizas.

¡Claro que tengo miedo! Si no lo logro, todo mi trabajo de 7 años quedará paralizado y posiblemente frustrado.

¡Claro que voy a tener miedo! Hasta ahora la constancia no fue mi amiga. Me he puesto palos en la rueda continuamente para no ser perseverante, porque siempre tuve miedo de lograrlo y de no lograrlo a la vez.

¿Cómo no tener miedo, si hasta ahora nunca me demostré que puedo superar todos mis miedos y conquistar mis sueños?

¡Claro que tengo miedo!.

Lo importante, es hacerlo a un lado, reducirlo a polvo. Seguir mirando al frente a la meta, y sentir suficiente motivación para no bajar los brazos en ningún momento, pase lo que pase. Seguir, cueste lo que cueste.

Aunque sienta que los brazos y las piernas me pesan tanto como un yunque, seguir. Aunque tenga un nudo en el estómago, seguir. Aunque me sienta enferma por dentro, seguir.

Y seguir “siguiendo” sin interrupción. Sin flaqueos. Porque por cualquier hueco puede escabullirse y tomar fuerza el miedo… e inhabilitarme. Y encerrarme en mí.

¡Claro que tengo miedo!

Pero esta vez, lo quiero vencer.

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¿Por qué tanto cariño?

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De dónde surgen tantas sonrisas,

Tanta amabilidad,

Tanto cariño?

¿De dónde, si apenas nos conocemos,

Apenas compartimos nada

Y apenas si te hablo?

¿Es que ves en mí

Ese nerviosismo agudo

De no saber cómo abordarte

De no saber cómo decirte

Que me encantaría ser tu amiga?

¿Acaso ves, en serio,

Toda mi torpeza

En mi actuación social?

¿Podría ser cierto que me entendés

Y que me querés

Y por eso me ofrecés tu amistad?

Y yo no me siento digna de tanto cariño…

Pero te lo agradezco de corazón,

De toda sinceridad.

Te agradezco que me elijas

Para estar en esos momentos que,

para mí,

Son los más difíciles

Te agradezco porque,

A pesar de mi torpeza

De ser social

Elegís estar conmigo en las buenas

Como pocos antes lo han querido.

Gracias, por invitarme a ser tu amiga

Amor asíncrono

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Se cierra sobre sí mismo el día.

Entre gotas de lluvia se vueve acorazado.

Y en silencio,

se relaja

y se va a dormir.

 

Yo lo sigo,

sumisa, en silencio.

Al fin y al cabo es el reloj el que dicta mis días,

mis latidos y mi ritmo.

 

Me acuesto en mi cama

esperando tus besos

y tu calorro especial, mi amor.

 

Y otra vez

la vida asíncrona

nos da un día a destiempo.

 

Vos florecés mientras yo anochezco.

Prendrés las luces del carrusel

mientras pinto estrellas y lunas en mi cielo.

 

Mi cama se llena nuevamente

sólo de mi cuerpo,

que espera al tuyo,

que amanece.

 

Otra noche sin vos

Cazadora caza cazadora

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Anoche tuve un sueño. Y digo un sueño sólo porque no fue real… No en el sentido de carne y hueso, pero sí que lo fue.

Te vi.

Dolida.

Lastimada.

Con los dientes afilados relucientes… Lista para toda caza.

Pero no querías cazar.

Hay quien caza por comida

Y hay quien lo hace por temor a ser cazado.

Y vos estaba dolida. Con furia. Desangrándote. Hundida hasta la médula, con las mano selladas y los labios atados.

Tu mirada era una afrenta. Unos ojos feroces a los que me fue difícil mirar. Fue difícil sostenerte la mirada.

Te vi.

Te marchaste con los dientes enfundados en tu puñal ávido de sangre.

Te vi.

Buscabas desaparecer y no encontrabas cómo.

Te vi.

Y no me viste matarte.

Marluna

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Como el mar ama a la Luna

Y como la Luna ama al mar

Siento el calor de tu brazo rodeándome,

Te escucho dormir.

Tu respiración es suave como tus ojos cuando me miran.

Sos el mar.

Te eligió mi corazón mucho antes de yo saberlo.

Si me preguntaban, yo decía que no. Mi corazón, paciente, esperaba el momento adecuado para decirme lo equivocada que estaba.

Estaba sufriendo sin saberlo. Encerrada…encerradas, en la ciudad gris de mis sueños.

Los colores habían perdido intensidad. Las fotos del collage habían caído una a una.

Y mi(s) yo incondicionales habían caído hacia una muerte segura en la cascada del río Sampuko.

Y entonces, me miraste.

Me contaste de colores y de mares, de sueños y de luciérnagas… Y me despertaste.

No soy la bella durmiente, pero sí que me abriste los ojos y me trajiste nuevamente a mí.

Te amo.

Aun con gafas grises veo tu matiz centellante. Aunque mi cabeza quiera negarte todavía, mi corazón, firme, espera.

Y en este desliz de mi mente, mi corazón estalla y grita que sabe que conmigo te quiere.

Llueve

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Llueve

El clima acompaña mi diluvio.

Llueve y me llueve

Y me lluevo el alma en las nubes.

Me golpean las lágrimas del cielo.

Me lastiman

Hasta hacerme sentir viva.

Llueve y en cada gota oigo la voz

Que me dice

“Estás viva, entonces vive”.

“entonces sé,

entonces haz algo con tu vida”

Lluvia que golpea hasta gritar.

Hasta decirme y hacerme ver

Que aunque llueva, estoy viva.

Y que el dolor no va a cicatrizar,

A menos que me levante

Y me resuelva a actuar

Lo siento

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Te hago daño.

Pero es que yo estoy dañada.

¿Cómo es que el sol,

su ausencia,

me mata tan por dentro?

Caen las hojas de los árboles

Y yo me siento atada de pies a cabeza.

¿Por qué?

¿qué me hago? ¿por qué me pierdo?

Me encierro.

Muero en mí.

Espero revivir en vos.

Te amo.

Lo siento.

Lo siento.