¿Unos mates?

Estándar

El tomar Mate es una celebración de singular simpleza. A diferencia de las ceremonias del té en Japón o Inglaterra, en las cuales hay ciertos pasos a seguir con cierta rigurosidad, tal como lo es en la primera el acompañamiento de otros tantos elementos, en la última el horario, el mate dota de cierta encantadora sencillez que lo hace, además de único, mucho más familiar, más atado a la naturaleza individual de quien lo disfrute.

No se trata de la bebida, sino de quien lo beba. Como ya otros lo han dicho mejor que yo “El mate no es una bebida. Bueno, sí. Es un líquido y entra por la boca. Pero no es una bebida. En este país nadie toma mate porque tenga sed. Es más bien una costumbre, como rascarse”(palabras de Lalo Mir en el programa ‘Lalo Bla Bla’ de Radio Mitre, Argentina). En grupos, o en la intimidad, el mate siempre es sentido de compañerismo y compañía, incluso si uno mismo es el cebador y el que toma, la compañía reside en el agua nueva de cada cebada, en la ausencia o presencia de azúcar, de cedrón y otras tantas particularidades atadas a gustos y costumbres de cada uno. Representa compartir: ya sea un momento o una charla con amigos, con visitas, con la familia, o con uno mismo. Pero siempre lleva un significado tácito del compartir la sencillez de la vida y su cotidianidad.  El mate es elemento siempre presente: por las mañanas, por las tardes, después de almorzar, antes de almorzar, como desayuno, como merienda, como cena, o sobremesa; mientras se estudia, o mientras se trabaja, o cuando nos recreamos; cuando estamos aburridos o animados; cuando estamos solos o acompañados; tristeza o alegría; el mate siempre está presente.

Pero bien, el mate, además de ser un buen compañero, es una bebida (aunque muchos lo olvidemos tantísimas veces, como en la anterior citada frase) ¿qué es el mate, en cuanto a lo que la bebida respecte, más allá de todo el trasfondo que hay en él?

¿Qué ingredientes lleva? ¿Cómo se prepara? Son las preguntas básicas para toda receta. Mas no para esta, puesto que aquí lo importante es compartir, por ende, la receta se la darán las personas que intervengan en esta inadvertida ceremonia diaria. La preparación del mate va de la mano de otra pregunta, mucho más importante ¿cómo se toma? ¿quiénes lo toman?. ¿Cómo? pues, de un mismo “mate” (recipiente en el cual se sitúa la infusión), más precisamente, de una misma bombilla colocada en el mate, toman todas las personas que deseen formar parte de la ceremonia, nada rigurosa, por cierto. Se vacía y se vuelve a llenar de agua una y otra vez, para que todos lo disfruten. ¿Quiénes? Bien, aquí comienzan las diferencias más específicas, según zonas, edades, tradición, momentos anímicos, significados (aunque ya casi no se usa como lenguaje).

En Argentina (hablo por lo que sé y conozco, en Uruguay es distinto, si no me equivoco), la costumbre del mate es la siguiente: en un mate del tamaño mediano (lo que sería, parecido a una taza de té común, un poco más grande, un poco más pequeño), se coloca yerba mate -y algunos aditivos, si se quiere, que diré más adelante- y un poco de agua caliente, suficiente para unos cuantos sorbos para una persona. Cuando el agua del primer mate se acaba, el “cebador” – el encargado de la preparación del mate y su distribución a todos lo participantes – lo vuelve a llenar con agua, y pasa el mate al siguiente en la ronda (que si bien no es necesario estar en ronda, siempre se sigue un cierto orden).

El mate puede ser largo o corto, dependiendo de la cantidad de agua que se le agregue, mucha o poca, respectivamente. Puede tener ciertos aditivos como lo son el azúcar, el cedrón, la cáscara de naranja o limón, canela, café, té, miel y otros tantos. También puede estar caliente casi hirviendo, caliente normal, tibio o frío (este último, a veces se hace con jugo en vez de agua, y se le llama tereré). Si el mate lleva tiempo dándole vueltas a la ronda, puede que se “lave”; el mate lavado es aquél en el cual la yerba ya casi ha extinguido su sabor y por ende es más “agua sucia” (como suele decirse) que un mate, y se suele entonces cambiar la yerba, agregar más; aunque hay quienes lo prefieren lavados (allá ellos)

Hay otras ciertas pautas que haré evidentes a lo largo de este blog, como lo es el hecho de que el primer mate siempre es del cebador: si está feo, tiene tiempo a arreglarlo para que no disguste a los demás. Y aquí voy yo, la cebadora de mate de este sitio, con el primer mate armado y colmado de agua, terminando las últimas líneas de la primer entrada. Y acá está el segundo mate, listo para ofrecérselo a quien guste tomarlo y disfrutarlo en opiniones y debates, comentarios sencillos o complejos, como todas esas charlas que surgen en compañía de un mate.

¿Unos mates…?

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s