Mis más sinceros respetos…

Estándar

A todos los grillos que habitan esta húmeda región en esta húmeda estación del año, y a todos aquellos que pretendan hacerme llegar un mensaje de una forma original, os digo: que sea en letras, en palabras –en lo posible, en esta misma lengua – o con dibujos, y que no sea enviada mediante creaturas que no sean de mi agrado, puesto que sus mensajeros –grillos o similares – no hacen sino aterrarme y moverme a una triste huída o muerte, dado mi fobia a las creaturas de varias extremidades, o vulgarmente dicho, patas (las conocídisimas arañas, famosas a la hora de generar fobia),  pero que por su similitud de cantidad de patas, repercute -el asco y el miedo casi paralizador- a otros insectos –con la excepción de las libélulas, y sólo hasta cierto punto -, como lo es un grillo.

Y es penoso, en verdad, y me duele, tan terrible tragedia y fin para dicha creatura, que de seguro con las mejores de las intenciones, y con su cotidiano vestido de gala, silencioso para no importunar con su música, encontrándome yo en otras ocupaciones, se asomó a mi ventana, con gran dificultad. Habiéndome percatado -segundos antes de su exitoso salto olímpico al borde de mi ventana- de su presencia, cerré su acceso, y me alivié. Sin matanzas esta noche, me dije, y sin grillo ni insecto dentro de casa, y todos felices. Pero parecía que este pequeño no vagaba sin rumbo alguno, sino que tenía grandes intenciones de entrar a mi alcoba, y quedóse unos cuantos minutos, yendo y viniendo por el estrecho borde de mi ventana, buscando la manera de entrar, mas harto de no hallar forma alguna de ingresar, simplemente dio un salto y se fue.

Algo me movió a pensar que tal vez no se rendiría tan fácilmente, puesto que parecía interesado en algo que iba más allá de mi entendimiento. Pero como toda cosa fuera de nuestro entendimiento, esta también cayó en las comunes probabilidades de ser ignoradas; la intuición y la magia suelen tener poca cabida en nuestras vidas (y aunque yo les haya brindado bastante sitio, si se trata de insectos, la puerta automáticamente es cerrada : la magia y los insectos no deberían mezclarse, por favor, la próxima visita que sea un conejo, una ardilla, un lobo también acepto, pero no un insecto –ni menos un arácnido- por favor) Y entonces, mientras tipeaba felizmente unas palabras a una felicidad con título ficticio pero alentador, oí un sonido como si algo cayese desde esas cañerías de salida del gas contaminante que nace de los calefactores, y desde donde, de cuando en cuando, se filtra alguna gota de lluvia. Me dije para mis adentros, riéndome de lo que me creía, “tal vez sea el mismo grillo, que encontró la forma de entrar”, pero seguí ahora en uno de esos juegos online, sin prestarle la menor atención.

Y luego otro chasquido cerca del ventilador de piso, que tanto me hizo recordar nuevamente a aquella visita, pero giré, y al no verle, seguí enmimismada, diciéndome una tonta por creerme esas cosas que serían mágicas si fueran reales, pero que eran meros inventos de mi cabecita que quieren ver la magia en todas partes. Y ya no conforme con esa poca notoriedad de su presencia por mi parte, este grillito dio un gran salto hacia mi mesa de luz (que es una mesa de luz para una litera o cama cucheta, como deseen o mejor entiendan, lo que implica la menos un metro veinte de altura) y entonces, mi famosa cara de espanto, susto, miedo y todas esas expresiones que ustedes ya imaginan. Y mi siempre salvador –así como lo indica su segundo nombre- hermanito mayor, despertó y salió en mi auxilio, para desgracia del desdichado visitante que lanzó un último suspiro, por decirlo poéticamente – puesto que dudo que lancen suspiros-, y… no, ahora parece que hay indicios de que aún siga con vida, puesto que momentos atrás su cadáver estaba donde ya no está… sí, algo nada tranquilizador, aunque por un lado, me alegra que siga con vida, por el otro, que esté arrastrándose con dolor, y que haya posibilidades que me lo encuentre de repente más por la noche no me agrada en absoluto… Sí, las letras se volvieron más gruesas y vulgares, es lo que provoca el miedo, incluso cuando es un miedo absurdo hacia creaturas de voz maravillosa que sólo venían a traerme un mensaje de quién sabe qué o quién.

Espero algún día quitarme este miedo y fobia y asco y todo junto hacia tantas creaturas que existen, espero poder aceptarles  y tolerarles al menos, pero es cosa de la psicología y poco puede con esto la positivista, cuando el miedo causante es tan grande.

Para darle alguna conclusión a este episodio, no haré sino reflejar el principio: por favor, que la magia y los insectos no se mezclen para mí mientras no haya superado mis miedos y ascos a los seres de varias extremidades, y quienquiera que fuese autor de los mensajes que él iba a entregarme, le ruego que busque una alternativa menos mortífera y desagradable para mí y el mensajero, para que no suceda nuevamente una tragedia como la de hoy.

Mis respetos al grillito, aunque sea por mí que se haya o se esté dando su muerte, nunca le quise mal. Les quiero y me encanta sus canciones, alguna vez aprenderé a quererle enteramente… Mis más sinceros respetos…

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