Todos nadas (I)

Estándar

Va a un salón de belleza y se hace la permanente. Se agrega unas extensiones lacias para simular tener el pelo más largo, y distinto. Se tiñe de colorada. Se pone crema anti-arrugas para para simular que la edad ya ha acariciado la piel de su rostro. Corrije la fina parte del cutis debajo de sus ojos con corrector de ojeras. Y procede a cubrir su rostro con base. Un poco de rubor por aquí, otro poco por allá. Se pone pestañas postizas. Sus párpados color frambuesa para que resalte más sus ojos delineados con negro azabache. Se depila las cejas para que queden más prolijas. Se las pinta después. Tiñe con labial sus labios con un brillo irresistible. Se pinta las uñas color carmesí. Y ahora, la ropa. Unas medias que llegan hasta el cuello, que reducen los rollos, o los disimulan. Un corpiño con relleno, para que parezca que tiene más busto. Se mira al espejo. El color de su piel, logrado gracias a las cremas bronceadoras… su tacto suave, humectadas por tantas otras… Se depila las piernas, los vellos le molestan. Ahora sí, unas medias… no, las medias hacen que sus piernas llenas de várices se vean mal… habrá que dejar esa bonita pollera para regalar, ya no podrá usarla, sus piernas le avergüenzan.  Pantalones entonces. Pero tendrá que ser oxford, para disimular sus piernas gordas, y con líneas verticales, para que estilice más todavía. Eso es. Ahora, una remera larga, con un lindo escote para mostrar lo que no hay, pero parece que sí. Ya está. Ahora está perfectamente disfrazada de alguien que no es, de esa mujer del afiche, de aquella pasarela, de esta publicidad, y esta otra. Ahora, es una como todas: nadie. Una persona sin personalidad lo suficientemente fuerte como para amarse a sí misma tal cual es. Una persona que necesita ser quien no es, ser como no es, para aceptarse, para quererse, para creerse bonita por fuera. Alguien con poco amor propio, con poco respeto a la naturaleza propia de la mujer y suya. Una más que ha caído en las garras del machismo, de la presión social que ejerce tan fuertemente y nos empuja a ser todos cuadraditos iguales, para que se vea todo parejo a la hora de la foto… todos vacíos, todos impersonales, todos impropios, todos… nadas.

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