Maltrago

Estándar

Mirás las cortinas bajas, la habitación callada, el frío calarte hasta los huesos, el cielo vacío, las cortinas oscuras, la luz que no existe… y de repente un vacío.

Mirás para un lado y otro, las cortinas están cerradas, y las puertas sencillamente no existen. Espejos que dan al otro lado, al otro mundo, al mundo al revés, a algo extraterrestre. Tal vez, a veces, a blancas torres y repiques de campanas… Del otro lado del espejo…

Y ahogás el grito en el silencio tumbado. Te levantás con fuerzas, y las piernas se desmoronan debajo de tu sentido de la percepción. La cabeza no gira, no piensa, no existe. El cuarto es una nube que tiembla en la nada, un continuo movimiento irritable y agotador que te lleva a recapacitar si estás despierto, o loco, o en sueños. Y cuánto desearías estar durmiendo. Durmiendo, durmiendo…

“Palabras, palabras” decía, mientras recorría velozmente las hojas de un libro sin mirarlas. “Palabras, palabras”. Estaba lleno de ellas y vacío de contenido. Las palabras sin contenido son la sal sin sal, el azucar no dulce, la mayonesa fanacoa (sin ofender).

Y quién dice, tal vez, un buen licor de dulce de leche permita olvidarse por un rato de ese mal trago, y a dormir. Mañana otro día. Mañana, otra noche. Tal vez, igual.

Anuncios

Un comentario »

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s