Un respiro

Estándar

Un respiro.

Un respiro liso
y profundo.
Sin retorcimientos.

Como una cuerda fina,
muy fina,
casi como un hilo.
Pero no tan suave,
no tan liso,
no tan flexible:
este respiro
debe estar libre
de posibilidades
y probabilidades
de crearse nudos.

Libre de dolores,
de desazones,
de tristeza
o nostalgia.

Un respiro suave,
como caricia,
como una palabra.
Como cuando Welenkín
le dijo a Wilkilén
“gracias, airecito”.

Un respiro de nube,
de celeste claro,
de agua cristalina
corriendo
entre piedras blancas.

Un respiro limpio,
puro,
abrigado.

Un respiro que sosiegue,
que me calme,
que me lleve
a mí misma.

En el cual,
al inspirar,
me vaya adentro
yo misma
en mi alma;
y cuando el aire
suelte,
naufraguen penurias
y tristezas.

Un respiro lleno de alma
de sueños,
de esperanza.

Un respiro que recuerde,
un respiro que lo piense.

Un respiro,
uno solo.

Un respiro.
Y vuelvo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s