Decidir. Esa es la cuestión.

Estándar

El dibujito ese sigue ahí. Algo debe querer decir, ¿no?

Una flor que no florece es un misterio por descubrir. Y fijate vos, un vaso, visto de arriba, tiene forma de círculo y no de vaso. Pero sigue siendo un vaso. Las moléculas por las que estamos compuestos van variando de forma a cada momento, a cada milésima de segundo, ¿entonces? ¿cuál es el problema? Hoy, un vaso es un vaso, mañana, un círculo, y luego, quién sabe. Tal vez, un plano rectangular.

Si precisabas destruir el mundo para volverlo a recrear, está bien. De nada sirve al mundo una sonrisa de luna, si no te la podés dar a vos primero. Y es verdad que para ver la felicidad, hay que saber hundirse en el pozo, te lo digo por experiencia propia: toqué el fondo con las manos. Y de ahí, me dí el impulso suficiente para salir. ¿Qué es el pozo? poco lo recuerdo, muy rara vez. Tal vez eso me esté haciendo falta: es una buena inspiración para querer volar cada vez más y más arriba.

¿Ves? No sos la única persona que se cayó, ni es la primera vez. Entonces, ¿por qué ese temor? Dale, sacátelo, ya sabés que se puede. Si no te acordás cómo saliste vos aquella vez, yo te ayudo. ¿Te digo la verdad? Yo tampoco lo recuerdo, creo que sólo me concentré en una cosa: en ser feliz.

Creo… que fue una cuestión de segundos, una cuestión de decisión sincera: decidí ser feliz. Y lo fui.

Ahora, vos lo que querés no es precisamente ser feliz, ¿verdad? No. Vos en este momento querés entender aquello y querés alcanzar esto otro, y lo querés alcanzar de esta manera y punto. Ahí radica el problema. Mirá, te voy a decir una cosa: es fácil quedarse mirando el plato roto e intentar entender cómo se rompió, culparse por haberlo hecho y desear que no se haya roto. Es fácil, estúpido e inútil. Ahora, plantearse cómo remediar el problema es difícil, pero es lo que te ayuda a caminar. No digo de tomar un pegamento y pegar parte por parte el plato. Hablo de aprender de la rotura de ese plato y entender su esencia. Sólo su esencia. Y la esencia no radica en ese plato, no tiene nada que ver con el plato. La esencia es el mundo, y el mundo son vos y el mundo. Así que no te centres en el problema, centrate en la solución. Ese es el camino.

El alma rota la vas a tener igual, sin dudas. Pero para eso está el Tiempo. Para hacernos entender que todo tiene un por qué o que todo, al menos, nos termina sirviendo para algo.

Te lo dejo a modo de reflexión, fijate. Yo sé que en vos, y sólo en vos, está el camino. Vos tenés la llave hacia la siguiente puerta. Levantá la vista y vas a verla llegar.

Por cierto, tal vez no. Tal vez ese dibujito no tiene nada que ver en esto. Tal vez sea una piedra que te esté impidiendo querer ser feliz. Así que dejalo a un lado. Olvidalo. Las nubes tormentosas no sirven de señal cuando ya empezó el aguacero. Levantate y empezá a andar. Y sobretodo, decidí: ¿querés ser feliz?

Ya lo sé. Hoy no.

Estás en el pozo, y entiendo que necesitás el impulso. Te espero, sé que pronto vas a querer estar acá, y te voy a estar esperando con los brazos abiertos.

Cada palabra.

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