Camino soleado

Estándar

Creo que no mediste tus palabras
aquel día.

Y no, cómo ibas a hacerlo.
No sabías nada de mí,
salvo conjeturas propias,
basadas en hilachas
de tu imaginación.

Por eso, imaginabas.

Me rodeabas con tus ojos.
E imaginabas.

Yo estaba lejos de vos,
de la vista de tu ojos;
encantada por el ahora que vivía
lleno de estrellas y de soles.
No pude siquiera
pensar que existía otra cosa
más que el ahora,
tal era el brillo que me inundaba.

Y vos, no mediste tus palabras.
Y me hizo bien.

Las campanadas me subieron
hasta la garganta,
cubriéndome de alegría pura.

En parte,
fueron las notas que me decías.
En parte,
fue tu espejo.

Ahora, sigo camino
en dirección a donde quiero,
y el sol brilla desde dentro.

imagen extraída de http://amarguedon.blogspot.com.ar/2012/08/caray-magia-de-un-lugar.html
(debería hacer siempre estas aclaraciones, ¿no?)
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