Poesía de torta de cumpleaños

Estándar

Sería absurdo hacerlo y,
sin embargo,
tan absurda es la vida…

Estropearía esos colores
tirándoles del cabello.
Pero no me sentiría mejor.
De hecho,
seguramente,
acabaría dándole amor y abrazos,
pintándoles arcoiris y nubecillas.
Creo que los haría peluche
para dormir abrazada a ellos.

Sí,
de seguro
dormiría abrazada a ellos.

Por eso, prefiero
mantenerme en el molde,
y recordar que mañana haré una torta.

Una rica.

Con cualquier molde;
cualquiera que tenga ahora mismo
en la alacena.

El que me dejé olvidado,
por supuesto,
no podré utilizar.
Ni lo voy a esperar.

Una torta
con molde de tarta.

Y esto se vuelve,
otra vez,
un bizcochuelo:
mezcla de ingredientes
cociéndose,
poco a poco,
al horno.
Transformándose
químicamente,
sin posibilidad
de vuelta al principio.

Por cierto, hoy volví a tomar mate.

Y sigo viva 🙂

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