El mar se tragó la Luna

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el mar se tragó la luna

Quieto,
silencioso.
Sin mover siquiera un músculo
de sus brazos agigantados.

Parecía sumiso,
tranquilo.
Que nada lo estorbaba
y que a nadie podría estorbar…

Presenciar aquello era sentir paz.
La Luna se le acercaba lentamente,
contemplando la infinidad de su ser.

Lágrimas.
Lágrimas todas reunidas.
Lágrimas por amor, por pérdidas,
por felicidad, por emoción…

Y sedienta de emociones,
corría la Luna a su encuentro…
Sedienta de maravillas,
se quedó cerca, contemplándolo.

Y se miraron en silencio.
Se miraron…
Aunque ella no lo notó,
porque sus ojos se confundían
con el resto de su ser.
Y ella
creía que aquel cuerpo,
así, tendido,
no tenía alma en su interior.

Se acercó aún más
a admirar aquel hermoso espejo
cubierto de olas y vientos.

Y se acercó contemplando,
cegada,
abstraída por su belleza…

Y en su silencio absoluto,
sin que ella pudiera notarlo,
tan sólo en una ráfaga de instante…

el mar se tragó a la Luna.

 

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