Como el viento

Estándar

cortazar

Todo lo que debía hacer
era darte mi cariño.

Y así, como pude,
un poquito lo hice.
Un poquito nomás,
el resto se me atragantó
entre el pecho,
la boca y el corazón.

Era tu calor tibio,
amistoso,
compañero,
todo lo que necesitaba.

Me diste la mano,
y la tomaste con fuerza.
Me sonreíste.
Me abrazaste.

Me cantaste verdades
con sabudiría de árbol.
De árbol de roble rojo.

Soplaste un poco,
o fuiste viento.
Y la vela de mi barco,
henchida de aventura,
volvió a la mar.

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