Piedritas blancas

Estándar

(Y ya que no me necesitabas,
desempolvé mi par de alas
y eché a volar.)

Me mordí los labios,
cerré mis ojos y, pronto,
ya no sentí nada más.
Mi cuerpo era liviano
y nadaba por entre las plumas
y los leones.
Las flores se mecían bajo el sol,
y mi frente sentía el viento acariciando
como un pez libre,
yendo con su instinto y buscando su razón.

No volví a mirar, no con mis ojos.
Fue mi alma quien se volvió a verte,
pero, aun así,
supo que habría que partir.

Y, cuando desperté…
Cuando desperté,
seguía allí mismo.
Entre las piedritas blancas
frente a las vías del tren,
con una valija entre mis manos pequeñas,
y la ilusión irradiando en mis ojos…

Los viajes tienen un sentido,
y quien sabe viajar, lo encuentra en el camino.
Aun hoy, busco ese motivo tan puro
que me trajo entre algas marinas.

Y cuando recuerdo
(porque siempre lo recuerdo)
ese suelo, que es el mío,
te lo comparto.
Y cuando hablás de este, tu suelo,
sé que nunca será nuestro.

Miro mis pies
y los añoro con terribles silencios.
Miro mis pies, 
y pienso qué será de mis medias.
cuando no tengan zapatillas

Algún día entenderás,
tal vez,
que mis piedras blancas
han sido siempre mi más fuerte compañía.

Algún día,
volaré.

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