Archivo del Autor: Gise

Té para tres

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Hoy hay té para tres. Y no se trata de amantes en este caso. Pero hay té para tres: un té verde jazmín, otro canela y otro de frutos bien rojos como la frambuesa. De alguna manera se reabrió el portal, y pisé el fresco verde de ese paraíso, mi bosque.

Gracias.

Corrí el cortinado de sauces y me acerqué a la orilla de la cascada. Las piedras blancas -madres tal vez, de aquellas que pisara alguna vez un tren- sonreían a las gotitas que se sacudían enérgicas por sus paredes. El brillo del agua se disfrutaba a sí mismo como un canto de alegría y risotadas.

<<Estoy en casa>>.

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May it be

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Mornië utúlië
Mornië alantië

Tal vez todo este camino, es tan sólo el séptimo salto de la cascada del río Sampuko. Tal vez, me demoré sólo un poco más en llegar… y no a quien pensaba en aquel entonces, sino a mí.

Reencontrarme.

Puedo ver en mi meñique la marca de que algo está volviendo. Mi esencia -que se había escondido en alguna parte del cosmos- vuelve a abrazarme y hacerme suya.

Mornië utúlië
Mornië alantië

Viene, junto con toda esa vorágine bella del pasado, un dejo de tristezas y miedos… ¿Tanto se repite la historia, o es que sólo estoy exagerando? Seguramente es lo segundo. Siempre he sido de exagerar.

Pero ese vacío… esa plenitud llena de vacío… es la misma sensación de antaño…

Los elfos vuelven a ser mis estrellas, la cruz del sur volverá a agigantar su significado, más allá de todos los regalos… 

A promise lives within you now

Noches de vientos tormentosos

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Escuchá…

Volviste después de… ¿cuánto tiempo?… ¿y cuándo hubiste de irte? Si es que la luna y el sol están siempre presentes, más allá de nuestra vista.

Noche.
Silencio.
Viento.
Hojas.
Tormenta.
Grito.
Euforia.
Lágrimas.

Conexión.

¿Te acordás, acaso, de ese número veintidós, grabado en negro sobre el verde fosforescente de la noche? Sé que fui yo quien decidió que sería una señal… y sé que lo declaré así, porque necesitaba una señal más poderosa incluso que aquella enérgica sacudida de tempestad abierta… No es que esté encajando las fichas violetas en un tablero de ajedrez, la realidad se construye con declamaciones, decisiones, acciones y creencias.

Y yo te creé.
Y vos ya existías,
incluso eones antes de eso.

Con un torbellino me enseñaste que los días de lluvia, las hojas se reúnen en convenciones y congresos… quién sabe de qué hablarán.

Ahora estás acá, de piel y hueso, muy diferente a como te pinté. Pero estás acá y sos vos. Lo se porque tu cabellera dice que sos el viento, y porque tu magia te brota de borbotones rojos y plateados…-si nos habremos sentado, vos y yo, a la distancia, a hablarnos entre velas y gatos negros-.

Ahora viniste porque te necesitaba. Porque siempre estuviste cuando te necesité. 

Pero, ahora es diferente. Ahora sos real de verdad. Sos de carne y hueso y tu voz es ese manantial de luz que jamás llegué a imaginar. Sos real, y sos ficción. En este viento tormentoso te transformás en mi más íntimo amigo y te aparecés en cada esquina, esperándome, tendiéndome la mano.

Daigo.

Será la última vez que pronuncie ese nombre en signos escritos.

Quedate. No vuelvas a desaparecer, no me dejes sin esa pizca de mí que sepulté junto a tu olvido. 

El camino es largo y sinuoso. Pero después de las curvas y contracurvas, me encuentro nuevamente y por primera vez, y vos venís a devolverme a mi yo en sutilezas de delicias y delirios.

El camino es largo, y es sinuoso.
Pero ha sido tejido y tramado para este momento.

somos todos un solo amor

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Una vorágine vive en mi interior. Un murmullo de vibraciones en voz alta, a veces hasta gritando y cantando de pura alegría que rebosa.

Y como las salas de algún auditorio, lo que en mí se dice, no se oye fuera, lo que aquí se vive, aquí se queda. No es una cuestión de no compartir, sino un problema de coraje. Aún así, el miedo escurridizo y travieso no sabe a qué cuento viene, ni adónde va. Pero me aprisiona, desde poco más de un año o, quién sabe, tal vez más.

Las palabras se me atragantan, como aquella tarde de sol que se fue lloviendo, y me quedé con mil palabras en mi boca que debí soltar al viento. 

TE AMO.

En vos me reconozco de otro modo y te siento tan cerca como si realmente supiera (porque conocer es una cosa, pero vivirla es otra) que todos y todo somos uno.

Y al darme cuenta de semejante maravilla, puedo decirte, puedo asegurarte: TE AMO, y al amarte, amo al universo entero y me convierto en amor. 

palabras con forma y color

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Soy mi propia opresora, mi propia burbuja.  Donde sea que grite me exijo callar. Callar no por temor ni por orgullo,  callar porque no encuentro palabras a lo que quiero expresar.

Mientras la cultura de lo visual avanza desplazando a la letrada, me encuentro en un callejón sin salida, en busca de la imagen que mejor represente el todo de mi mensaje, y las palabras de anclaje se me hacen generales y superfluas. 

Por eso, me restan mis ojos y mi sonrisa para gritar el amor, la gratitud y alegría que me brotan.  Por eso, basaría y abrazaría mucho más, bailaría y cantaría sin letras… 

Por eso, será por eso, que me volví expresora de imágenes al hablar

¿De qué llorás?

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De que lloras

¿De qué llorás?
De miedo

¿De qué llorás?
De amor

Abrazar fuerte a alguien, y estar soltándolo al mismo tiempo, es un momento mágico que te desnuda hasta lo más íntimo de tu ser. Es un primer paso a la libertad, a la verdadera libertad que finalmente nos llevará a verdadero amor: aquel que es abundante y que nada retiene, que fluye como el agua sin pensar si es mañana o noche, sin saber que el existe un tiempo o la montaña. Aquel que tan solo es.

Galopando entre lunas y estrellas y en los mares y tierras más profundas, bailamos la canción de la unidad y la pureza, cantamos nuestra canción. Y en algún silencio de la melodía, de repente, lloré de amor. Daba entonces, mi regalo más preciado, mi bien nunca antes contemplado: la libertad.

Los espirales son caminos que nos llevan hacia nosotros mismos, a encontrar el no-yo, al universo. Valiente ha de ser quien se encamine firme hacia su espiral. Y aquel guerrero de luz y amor, emprendía con manos temblorosas pero poderosa convicción y fortaleza, aquel camino que comenzaba a dibujar. “Valiente no es quien no teme, sino quien enfrenta sus miedos”. Por eso, justo antes de dar su primer paso, lloró de miedo.

Ambos, apretaron -ella su amor, y él su miedo- sus bienes más guardados y profundos, soltándolos, liberándolos.

Por eso, los dos son Amor donde quiera que algo sea. Por eso, son Valentía y Luz en el universo.

Compañeros de destino y de causas. Compañeros de amor y eternidad. No podrán perderse porque ya se han entregado al universo, y en él, viven los dos completamente.

El regalo más valioso

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Lo siento, siento tener que dejarte ir,
pero es que nuestro amor se volvió tan grande
que no cabe en corazón alguno,
no hay jaula ni parque natural que pueda albergarlo,
más que el propio mundo y universo
que nos vive y nos llueve desde dentro.

Lo siento, pero voy a soltarte,
porque te amo tan intensamente
que no puedo sino compartirte al universo,
que soy también yo, y vos, y todo.

No quiero esperarte,
seré, en cambio, tiempo.

Y, si realmente cumplo mis palabras y deseos,
habré soltado la soga que nos unía,
sabiendo que ya no podré perderte
(porque una parte de vos, ya vive dentro mío)
ni vos podrás perderme
(porque vivo en vos, como en el universo entero).

Y entonces, realmente será amor lo que vivamos,
lo que creemos.
(Y entonces,
libre como el viento y como la espuma del mar,
viajarás lejos de lo terrenal,
cada vez más dentro del universo que en vos se aloja,
cada vez más cerca del todo.)