Escribir es una deliciosa y adorable pasión que tenemos ciertas personas que hemos tenido esa agradable fortuna de enamorarse de elementos tan poco tangibles, tan poco reales, tan llenos de abstracción y figura, como lo son las letras. Pero escribir archivos y dejarlos en la computadora, guardados… escribir sobre la la textura de un papel y guardarlos en un cajón, por siempre… no puedo sino recordar el primer cuento que hicimos con Belén, mi primer gran amiga. “Escrituras sin lector I” y “Escrituras sin lector II”, así se llamaban en ese entonces (ahora nadie les llama, salvo su memoria –creo- y la mía, de cuando en cuando, en el preciso momento en que su diversión en el vacío y el olvido se acaba, y desean dar una vuelta por nuestro actual de vida), y ya en ese entonces nos dábamos cuenta que escribir para uno mismo tiene cierto grado de egoísmo, además de vergüenza. No es un egoísmo voluntario, pero al fin y al cabo, privarse de algo tan bello, tan necesario, además, como lo es la comunicación tiene cierto grado de criminalidad, después de todo, vivir en una burbuja no es mi intención. De hecho, la intencionalidad de este espacio es primeramente compartir, aprender, debatir y reflexionar, para volver a compartir. Su deseo es ver al mundo bailar y sonreír por siempre, con la sonrisa pura y sincera, inmerso en felicidad transparente.

Y en esas palabras se encuentra la esencia y la presencia de este espacio -el pretexto, su fundamento-, que debe su nombre a su semejanza a la esencia y presencia del mate, quien es propicio en toda charla o conversación en las que se busque compartir, aprender, debatir, reflexionar y volver a compartir; cebar un mate y ofrecerlo (verter agua) , descubrir los gustos del interlocutor (¿muy amargo?), comentar los propios (me gustan con cedrón), considerar ambas cosas (sí, tal vez una cáscara de naranja mejoraría el sabor, o…), y volver a ofrecer el renovado mate (verter agua nueva).

Listo el primer mate, el agua caliente, a punto, y una mano que se extiende a vos. Aquí vamos, ¡a inaugurar el sitio con el primer sorbo!

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  1. a mi me gusta el mate amargo,sin yuyos. Que no se te hierba el agua…

    Me encantaria sumarme a tu propuesta. Te animás?

    Te espero… si cabe te cuento como tengo armado el blog…

    Saludos.

    • ¡Salud! Un enorme gusto que me cuentes cómo es tu blog, en verdad me ha sido imposible descifrar aquel lenguaje interesante, pero que me es extraño,y que utilizás en él. Así lo podré leer como es debido, y disfrutarlo.
      Acá te mando un mate amargo, sin yuyos ni nada, con el agua a punto.
      ¡Las sonrisas se dibujen siempre en tu rostro y de quienes te rodean!

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